Los socios para el desarrollo abordan las brechas del seguro de accidentes de trabajo para los trabajadores de la construcción en Uzbekistán
Taskent, Uzbekistán - En el marco del proyecto del Acelerador Mundial en Uzbekistán, orientado a la formalización del empleo, los socios para el desarrollo se reunieron el 4 de febrero para debatir una cuestión central del desarrollo sostenible y la justicia social: la protección de los trabajadores, especialmente de quienes contribuyen al desarrollo de infraestructuras y a las obras de construcción.
La mayoría de los trabajadores de la construcción sigue sin seguro
Los trabajadores de la construcción —ingenieros, operadores de maquinaria, albañiles, electricistas, fontaneros y muchos otros— arriesgan su salud y su vida cada día para construir las carreteras, escuelas, hospitales, centrales eléctricas y sistemas de agua que sustentan el progreso económico y social. Su protección frente a los riesgos de lesiones y enfermedades profesionales es indispensable.
El seguro de accidentes de trabajo está concebido para evitar que los trabajadores y sus familias caigan en la pobreza tras un accidente y, al mismo tiempo, proteger a los empleadores de importantes responsabilidades financieras. Proporciona atención médica, sustitución de ingresos, rehabilitación, prestaciones por discapacidad y prestaciones de supervivencia en caso de accidente mortal.
Pese a ello, casi 7 de cada 10 trabajadores de la construcción carecen de cobertura, según una encuesta realizada por el Ministerio de Empleo y Reducción de la Pobreza y la OIT en 2022. Las razones son estructurales: los proyectos son de corta duración, los empleadores contratan con frecuencia a trabajadores temporales o jornaleros y muchos trabajadores no están registrados formalmente, por lo que no se abonan sus cotizaciones sociales. Algunos empleadores —e incluso algunos trabajadores— evitan el registro para reducir costes o conservar el derecho a programas de asistencia social sujetos a los ingresos.
El problema se agrava porque el seguro social actual y el seguro obligatorio de responsabilidad del empleador no cubren a quienes no son asalariados. Sin embargo, el 28 por ciento de los trabajadores de la construcción trabaja por cuenta propia, con contratos civiles o como contratistas independientes. Esta carencia institucional amplía considerablemente el déficit de cobertura.
Los socios para el desarrollo se comprometen a actuar
Muchos socios para el desarrollo que financian proyectos de infraestructura en Uzbekistán aplican salvaguardias sociales estrictas que exigen a los contratistas cumplir las normas laborales y de seguridad. Como resultado, las obras financiadas mediante la cooperación para el desarrollo suelen mostrar un mayor cumplimiento y supervisión.
Aun así, los participantes coincidieron en que se debe hacer más. La reunión instó a los socios para el desarrollo a ir más allá del enfoque tradicional de «no causar daño». «Cuando un socio para el desarrollo financia un proyecto de infraestructura, no solo construye puentes o centrales eléctricas; también configura los mercados laborales, influye en las prácticas de empleo y establece referentes sociales,» afirmó el Sr. Yuri Sterk, coordinador principal de la OIT para Uzbekistán.
El especialista en Desarrollo Social del Banco Mundial, Sr. Tolmasbek Boltayev, compartió esta opinión: «El seguro de accidentes de trabajo de los trabajadores de la construcción es un tema importante para todos nosotros, y nos complace continuar nuestra colaboración para explorar medidas prácticas y acciones colectivas».
Expertos del Banco Asiático de Desarrollo (BAsD) destacaron varios obstáculos que dificultan la afiliación y subrayaron la necesidad de un enfoque integral. La Sra. Liliia Kachkinbaeva, consultora del BAsD, señaló que algunos trabajadores evitan registrarse para conservar el derecho a una asistencia social sujeta a comprobación de ingresos. Otros desconfían de los sistemas de seguro social por los procedimientos largos y engorrosos para obtener prestaciones. Al mismo tiempo, los mecanismos de seguro mal diseñados pueden generar riesgo moral entre los empleadores. En este contexto, las lecciones de los regímenes de accidentes de trabajo de las economías avanzadas ofrecen valiosos conocimientos.
La Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) también manifestó su disposición a apoyar una mejor gestión de la seguridad y destacó que la prevención de accidentes es una prioridad absoluta. El Sr. Artem Kulbashnyi, director superior de proyectos, explicó que la organización aplica normas de seguridad elevadas en sus obras y actualmente utiliza herramientas prácticas contractuales y de seguimiento en 47 emplazamientos de proyectos del país. UNOPS indicó su voluntad de compartir estas prácticas más ampliamente con las empresas constructoras de Uzbekistán.
Una visión común para un trabajo de construcción más seguro
«Nos complace observar el compromiso colectivo de los socios para el desarrollo para ayudar a cerrar la brecha del seguro de accidentes de trabajo y fortalecer la sostenibilidad a largo plazo del sector de la construcción de Uzbekistán. El proyecto del Acelerador Mundial también seguirá trabajando con las partes interesadas nacionales para identificar soluciones prácticas y viables», afirmó el Sr. Kazutoshi Chatani, especialista principal en Empleo de la OIT.
Las Naciones Unidas, la OIT, UNOPS, el Banco Mundial y el BAsD expresaron su disposición a apoyar conjuntamente la mejora de las prácticas, promover la protección de los trabajadores y garantizar que el crecimiento de las infraestructuras del país se sustente en la seguridad y la justicia social.
El Acelerador Mundial del Empleo y la Protección Social para Transiciones Justas, centrado en la formalización del empleo, ha sido posible gracias al apoyo del Fondo Conjunto para los ODS de las Naciones Unidas, con generosas contribuciones de la Unión Europea y de los gobiernos de Alemania, Arabia Saudita, Bélgica, Dinamarca, España, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Mónaco, Noruega, los Países Bajos, Polonia, Portugal, la República de Corea, Suecia y Suiza. Su compromiso resulta crucial para ayudar a países como Uzbekistán a convertir las ambiciosas promesas sobre los ODS en resultados reales y centrados en las personas sobre el terreno.