

Tanto el Acelerador Mundial de las Naciones Unidas como la Brújula de Protección Social y Empleo (SPJ) del Banco Mundial tienen como objetivo promover la acción concertada de los asociados internacionales, reforzar la apropiación nacional y aplicar un enfoque sistémico a la protección social y la creación de empleo decente y productivo.
Como mecanismo conjunto de las Naciones Unidas y el Banco Mundial, el M-GA apoya una mayor colaboración y acción colectiva, bajo liderazgo nacional y con el apoyo coordinado de los organismos de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, los bancos de desarrollo y las plataformas existentes, como la Alianza Mundial para la Protección Social Universal (USP2030), así como de otros asociados pertinentes.
El M-GA tiene como objetivo alcanzar cinco objetivos de desarrollo:
La primera convocatoria tuvo lugar en 2024 y se seleccionaron nueve países pioneros del Acelerador Mundial para implementar proyectos con una financiación de USD 500,000 durante dos años. La implementación de los proyectos comenzó en el 4.º trimestre de 2024.
Las propuestas de los países en la primera ronda de financiación se centraron en los siguientes temas:
- Cabo Verde: Inclusión económica y formalización de las microempresas
- Camboya: Evaluación de la asistencia social y fortalecimiento de la formación técnica y profesional
- Colombia: Sistema de protección social integrado y resiliente
- Indonesia: Protección social y empleo para las personas con discapacidad
- Nepal: Promoción de la productividad y la protección social para mujeres, jóvenes y personas trabajadoras de la economía informal
- Paraguay: Políticas de protección social y laborales para las mujeres y las personas jóvenes
- Filipinas: Financiación del trabajo decente y la protección social para las personas trabajadoras de plataformas y de la economía de pequeños encargos
- Uzbekistán: Elaboración e implementación de una ley de seguros sociales
- Viet Nam: Protección social, políticas laborales y competencias para la transición verde
La segunda convocatoria se puso en marcha en mayo de 2025, con un alcance más ambicioso, mediante dos modalidades.
Abierta a 18 países pioneros que asumieron compromisos de alto nivel para ampliar o reforzar los sistemas de protección social y crear empleo decente y productivo para transiciones justas mediante una colaboración más estrecha entre las Naciones Unidas y el Banco Mundial. Los programas conjuntos buscaban específicamente abordar las brechas y barreras de género para garantizar que el M-GA impulsara soluciones transformadoras en materia de género. Los países que no habían recibido financiación del M-GA en la ronda 1 recibieron USD 1,325 millones, mientras que los demás recibieron USD 775,000.
Albania y Malawi, cuyas propuestas no fueron seleccionadas en la primera ronda de financiación del M-GA, perfeccionaron sus propuestas sobre la base de los comentarios técnicos conjuntos de las Naciones Unidas y el Banco Mundial y recibieron USD 530,000 cada uno.
Países financiados: Albania, Bhután, la República Democrática del Congo, Guinea, Malawi, Namibia, Nepal, Paraguay, Rwanda, Senegal y Uzbekistán.
Esta modalidad se abrió a un grupo más amplio de 51 países preseleccionados que habían demostrado el claro valor añadido de la colaboración entre las Naciones Unidas y el Banco Mundial. Las propuestas buscaban fomentar una mayor colaboración y acción colectiva en contextos de fragilidad, transición verde y cambio climático, y economía informal. Las propuestas conjuntas seleccionadas recibieron USD 910,000. La modalidad temática también puso a prueba enfoques innovadores al invitar a presentar propuestas para varios países: se presentaron tres propuestas, del Caribe, África francófona y América Latina, de las cuales resultó seleccionada la de América Latina.
- Fragilidad: Haití, América Latina (propuesta conjunta de Guatemala y Honduras), Siria, Estado de Palestina y Zimbabwe
- Cambio climático: Bosnia y Herzegovina, Botswana, Jordania y Kenya
- Informalidad: Georgia, Sri Lanka y Túnez
En esta ronda de financiación también se exigió a las propuestas que demostraran cómo lograrían resultados con perspectiva de género o transformadores en materia de género, dirigidos específicamente a las brechas y barreras existentes en sus países. La ronda de financiación puso énfasis en la integración del género en las propuestas, y seis programas conjuntos persiguen la igualdad de género como objetivo principal. En la segunda convocatoria se seleccionaron 23 propuestas, incluida una propuesta para varios países, para financiar programas conjuntos de dos años.
El mapa muestra los países en los que se están implementando proyectos del M-GA. Haga clic en los puntos para obtener más información.
Los programas del mercado de trabajo y las medidas de activación son fundamentales para promover el trabajo decente y la protección social universal, en particular en los países en desarrollo, donde predominan el desempleo y el trabajo precario. Los programas activos del mercado de trabajo (ALMPs), combinados con medidas de protección social, ocupan un lugar destacado en las hojas de ruta de los países pioneros del Acelerador Mundial y en los proyectos del M-GA, ayudando a los grupos desfavorecidos a acceder a mejores oportunidades.
Sin embargo, los datos mundiales sobre programas activos del mercado de trabajo se centran principalmente en los países de ingresos altos. Para abordar esta situación, la OIT y el Banco Mundial están armonizando las metodologías y coordinando la recopilación de datos, dando prioridad a los países pioneros del Acelerador Mundial y a los países en desarrollo. Esta iniciativa amplía la disponibilidad de datos comparables y de alta calidad sobre estos programas, mejorando la formulación, la implementación y el seguimiento de las políticas.
Se están llevando a cabo las siguientes actividades:
- La OIT y el Banco Mundial han desarrollado una herramienta de recopilación de datos con definiciones y enfoques armonizados para los programas activos del mercado de trabajo en 17 países (Cabo Verde, Camboya, Colombia, Malawi, Namibia, Nepal, Paraguay, Filipinas, Rwanda, Senegal y Viet Nam cubiertos por la OIT, así como Brasil, Bhután, Etiopía, la República del Congo, Túnez y Uzbekistán)
- Crear un repositorio de información sobre programas activos del mercado de trabajo que refuerce la toma de decisiones basada en datos empíricos, el diseño y la implementación de los programas, y permita la comparación entre países
- Se está elaborando un informe conjunto que presenta los principales hallazgos
A medida que los países trabajan para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, resulta esencial proteger a las poblaciones pobres y vulnerables de los efectos del cambio climático. Se reconoce que los sistemas de protección social son fundamentales para la adaptación al clima y la respuesta a los desastres, pero se ha explorado menos su función para permitir a los hogares adaptar sus medios de vida, su utilización de recursos y su acceso a los servicios a fin de mitigar los riesgos.
El Banco Mundial y el UNICEF colaboran para (i) mejorar los sistemas de protección social de modo que ayuden a los hogares vulnerables a reducir su exposición a los riesgos climáticos, incluidos los fenómenos de evolución lenta, y (ii) fundamentar la inversión en protección social como política de acción climática utilizando indicadores pertinentes.
Entre los principales resultados figuran:
- Apoyar la adaptación: identificar las barreras a la adaptación, analizar los datos empíricos existentes, realizar estudios de caso y recomendar formas de mejorar los sistemas de protección social.
- La protección social como acción climática: fundamentar la inversión en protección social, cuantificar su impacto en la resiliencia y la adaptación, y presentar los resultados mediante indicadores pertinentes para el clima.
Se están llevando a cabo las siguientes actividades:
- La fase inicial del producto de conocimiento ya ha comenzado y se ha completado una amplia revisión bibliográfica, prestando especial atención a los datos sobre el papel de los sistemas de protección social en la adaptación al clima, la resiliencia y las pérdidas y los daños, más allá de su enfoque tradicional de respuesta a las crisis.
- Los hallazgos de esta revisión se están sintetizando para orientar la elaboración de un marco de investigación que guíe la recopilación de datos sobre cómo la protección social puede ayudar a los hogares pobres y vulnerables a adaptar sus medios de vida, ajustar la utilización de los recursos y mejorar el acceso a los servicios en un contexto de riesgos climáticos crecientes, de acuerdo con los objetivos establecidos en la nota conceptual.
A nivel mundial, solo el 52.4 por ciento de la población tiene acceso a la protección social, con grandes disparidades entre las zonas rurales y urbanas, y una proporción considerable de las personas sin cobertura depende de la agricultura para subsistir. Al menos 12 países pioneros del GA o participantes en el M-GA han incluido la transformación del sector agroalimentario entre las prioridades de sus hojas de ruta y/o programas conjuntos.
La FAO, la OIT y el Banco Mundial colaborarán para elaborar un conjunto de orientaciones prácticas, basadas en la experiencia de los países, que ayude a los gobiernos, los interlocutores sociales y otros actores no estatales de los países pioneros y de otros países a diseñar soluciones para extender la protección social que promuevan el trabajo decente y el empleo productivo en el sector agroalimentario de las zonas rurales.
Se están llevando a cabo las siguientes actividades:
- La fase inicial del producto mundial está en curso, y el equipo del Banco Mundial, la OIT y la FAO ha comenzado los debates preliminares sobre la selección de países
- Se están considerando dos modalidades de apoyo: «en profundidad», con misiones presenciales en un máximo de dos países; y «ligera», con prestación a distancia de asistencia técnica a otros países, en función de la demanda. Se están organizando conversaciones bilaterales con los países pioneros para comprender mejor los desafíos y las oportunidades que afrontan para crear trabajo decente y extender la protección social a las zonas rurales y al sector agrícola, así como para identificar oportunidades de apoyo en materia de políticas e instituciones
Se desarrollará y pondrá a prueba un módulo estándar sobre protección social para las encuestas de fuerza de trabajo (LFS) y las encuestas de ingresos y gastos de los hogares (HIES), como colaboración entre la OIT y el Banco Mundial, con la cooperación técnica del UNICEF.


