Convertir los presupuestos en herramientas para la igualdad: Malawi fortalece las finanzas públicas con perspectiva de género
Malawi - Los presupuestos nacionales son más que documentos financieros: son herramientas poderosas que influyen en la vida de las personas. La manera en que los gobiernos asignan los recursos determina quién tiene acceso a oportunidades, servicios, empleo y protección social. En Malawi, los responsables de formular políticas trabajan para garantizar que estas decisiones reflejen las realidades de las mujeres, los hombres, los niños, las niñas y las personas con discapacidad, utilizando la presupuestación con perspectiva de género para convertir las finanzas públicas en un motor del desarrollo inclusivo.
Del 16–20 de febrero, responsables de formular políticas y expertos técnicos se reunieron en Hillside Lodge para recibir formación sobre presupuestación con perspectiva de género (GRB), también conocida como Iniciativa de Gestión de Políticas Económicas y de Género (GEPMI).
La formación se organizó en colaboración con el Ministerio de Finanzas y Asuntos Económicos y fue facilitada por el Instituto Africano de Desarrollo Económico y Planificación de las Naciones Unidas (UN-IDEP). Además, recibió apoyo de ONU Mujeres en el marco del Programa Conjunto de la Vía de Gran Impacto del Acelerador Mundial para acelerar la creación de empleo y la protección social mediante el desarrollo integrado de cadenas de valor agrícolas.
El programa se centró en cómo los presupuestos públicos pueden responder mejor a las distintas necesidades de las mujeres y los hombres e impulsar un desarrollo más inclusivo. Reunió a funcionarios de ministerios clave —entre ellos los de finanzas, género, educación, agricultura y salud— en un momento crucial, mientras Malawi prepara su presupuesto nacional 2026/27 y trabaja para alcanzar sus objetivos de desarrollo a largo plazo en el marco de la Visión Malawi 2063.
A lo largo de la semana, los participantes analizaron una pregunta sencilla pero poderosa: ¿quién se beneficia realmente de las políticas económicas nacionales y quién puede quedarse atrás?
Mediante sesiones interactivas, los participantes examinaron cómo las políticas económicas, desde la fiscalidad y el comercio hasta las inversiones climáticas y la protección social, pueden afectar de forma diferente a mujeres y hombres. Los debates también destacaron el valor económico, a menudo ignorado, del trabajo de cuidados no remunerado, como el cuidado infantil y las responsabilidades domésticas, que recae de manera desproporcionada en las mujeres, pero sigue siendo en gran medida invisible en los sistemas económicos tradicionales.
Para muchos participantes, la formación abrió nuevas formas de pensar sobre la política económica.
“El curso ha mejorado mi capacidad para aplicar herramientas de análisis de género al diseño y la aplicación de políticas. También me ha permitido comprender mejor el trabajo de cuidados no remunerado como factor económico”, afirmó Bright Naphiyo, Economista del Ministerio de Finanzas.
La formación hizo especial hincapié en el aprendizaje práctico. Trabajando en grupos, los participantes analizaron la Declaración del Presupuesto Nacional de Malawi de 2025 para identificar brechas de género entre sectores y elaborar declaraciones presupuestarias con perspectiva de género que pudieran orientar la planificación y la asignación de recursos del Gobierno en el futuro.
El ejercicio generó debates animados al analizar cómo influyen las decisiones presupuestarias en cuestiones como el acceso a insumos agrícolas, oportunidades educativas, servicios de salud y protección social.
Otro debate clave se centró en la importancia económica del trabajo de cuidados no remunerado y la necesidad de que los responsables de formular políticas lo reconozcan al diseñar los sistemas económicos.
“Tiene sentido económico considerar el trabajo de cuidados no remunerado en el Sistema de Cuentas Nacionales, porque su papel como fuente de fuerza de trabajo productiva es indiscutible”, señaló Emmanuel Masuso, del Departamento de Planificación Económica y Desarrollo del Ministerio de Finanzas.
Los participantes también estudiaron formas de fortalecer la perspectiva de género de los programas de protección social y las iniciativas de resiliencia climática, ambos esenciales para apoyar a las comunidades vulnerables y construir un crecimiento inclusivo.
Un mensaje clave surgido de la formación fue que la presupuestación con perspectiva de género va mucho más allá de contar cuántas mujeres participan en un programa. Requiere un análisis más profundo de las desigualdades de género, respuestas de políticas específicas, recursos adecuados y una rendición de cuentas clara sobre los resultados.
Al finalizar la semana, los participantes habían elaborado medidas concretas para fortalecer la integración de la perspectiva de género en el sistema de finanzas públicas de Malawi. Estas incluyen examinar y actualizar las directrices e indicadores de presupuestación de género del país, que no se han modificado desde 2002, fortalecer los mecanismos institucionales para incluir a especialistas de género en el proceso presupuestario y mejorar la coordinación entre ministerios.
Los conocimientos y las herramientas adquiridos durante la formación se aplicarán para incorporar la perspectiva de género en la elaboración de presupuestos sectoriales, garantizando que las instituciones formulen presupuestos económicos con perspectiva de género.
Mientras Malawi continúa persiguiendo sus aspiraciones de desarrollo, iniciativas como esta ayudan a garantizar que las políticas económicas reflejen las realidades de la vida de las personas.
Al fortalecer la capacidad de las instituciones gubernamentales para integrar la perspectiva de género en la planificación económica y la presupuestación, la iniciativa marca un hito importante hacia el crecimiento inclusivo, la creación de empleo decente y sistemas de protección social más sólidos.
En última instancia, la presupuestación con perspectiva de género va más allá de los números. Busca garantizar que los recursos públicos ayuden a construir un futuro en el que tanto las mujeres como los hombres puedan contribuir al desarrollo de Malawi y beneficiarse de él.